China y el impulso a las ciudades inteligentes en África
Nelson García Pernía
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) es el tema de debate central en el nuevo milenio. Su impacto en las diversas dimensiones de la sociedad se ha presentado como una vía hacia la aparente resolución de los desafíos en múltiples ámbitos: seguridad, educación, infraestructura, conectividad, entre otros, son algunos de los tantos terrenos en los que la IA ha incursionado con el objetivo de hacer más “expeditos” y “eficientes” múltiples procesos. Uno de los ámbitos a los que ha sido aplicada progresivamente son las ciudades. Las razones para su adopción obedecen al papel que tienen los centros urbanos, considerando que el Banco Mundial estima que, en la actualidad, alrededor del 56 % de la población mundial —4400 millones de habitantes— vive en ciudades. Además, se espera que esta tendencia continúe, ya que la población urbana aumentará a más del doble para 2050, momento en que casi 7 de cada 10 personas vivirán en ciudades. En lo que a África respecta, la situación no será distinta a instancias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, por cuanto proyecta que la población urbana se duplicará, pasando de 700 millones a 1400 millones para 2050, convirtiéndola en el segundo continente con mayor población urbana después de Asia.
Es bajo este panorama donde ha ganado terreno la idea de ciudades inteligentes o smart cities. El término fue acuñado por la multinacional de tecnología International Business Machines Corporation (IBM) en el 2009, cuyas características corresponden a la aplicación de un complejo sistema interconectado que hace uso de las nuevas tecnologías para el mejoramiento de la vida en múltiples frentes. De acuerdo con los informes de la consultora Deloitte sobre smart cities, existen distintos modelos no excluyentes sobre los que se puede desarrollar una ciudad inteligente: medio ambiente, movilidad, gobernanza, economía, personas y vivienda. Desde las Naciones Unidas también fue concebida esta idea en el 2015 bajo el objetivo de desarrollo sostenible número 11 de la Agenda 2030: lograr que las ciudades sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles. Aquel propósito fue reafirmado con la creación de ONU-Hábitat, estrenado en el 2020, a través de su programa “Ciudades Inteligentes Centradas en las Personas”, cuyo propósito está orientado a la búsqueda de las ciudades inteligentes hacia la construcción de modelos de desarrollo sostenible en clave tecnológica.
A partir de la institucionalización de esta forma de concebir el ordenamiento urbano, China se ha convertido en un actor destacado en su implementación. Este empeño fue asumido en el 2011, dentro del XII Plan Quinquenal, cuando fue anunciada la intención de desarrollar ciudades inteligentes, donde el gobierno central estaba llamado a jugar un papel de primer orden. Sobre el particular, la experiencia de las smart cities en este país asiático ya es una realidad en ciudades como: Hangzhou, pionera en comercio electrónico, y Nanjing, que destaca por un eficiente sistema de transporte, mientras que otras ciudades como Pekín, Shanghái, Shenzhen y Chongqing están abordando los desafíos en materia de urbanización. La gestión de las ciudades en este país no es casualidad, las razones yacen en que, según estimaciones del Banco Mundial (2025), la población se ubicó en 1.416 millones de habitantes, convirtiéndolo en el segundo país más poblado del mundo después de la India. Este hecho le otorga una razón de peso al gobierno chino para pensar en ciudades donde las tecnologías pueden jugar un rol de importancia hacia la eficiencia de múltiples ámbitos.
La experiencia china de las smart cities ha sido compartida con algunos países africanos. Esta transferencia de tecnología ha estado asociada al tema de la seguridad, particularmente en el marco de la Iniciativa de Seguridad Global propuesta por Pekín en el 2022. En tal sentido, cinco son las formas en las que se ha orientado el impulso de las ciudades inteligentes en África: sistemas de gestión del tráfico, soluciones para la gestión de residuos y agua, sistemas de salud inteligentes, tecnologías de edificios energéticamente eficientes y, por último, análisis de datos basado en IA y herramientas mejoradas de monitorización urbana. Sobre los actores que participan de estos esfuerzos se encuentra el gigante tecnológico Huawei, a través de su programa “Soluciones para Ciudades Inteligentes”, así como el Banco de Desarrollo de China y el Banco Ex-Im. En cuanto al rol de Huawei, resulta clave por cuanto un estudio del Atlantic Council determinó que ha desarrollado el 30% de la red 3G y el 70% de la red 4G en el continente.
Dentro de las ciudades inteligentes que se están desarrollando en el contexto africano con apoyo chino destacan: Sudáfrica, en Johannesburgo está el caso de Modderfontein New City, que pretende ser un modelo de gobernanza urbana y representa una de las mayores inversiones extranjeras en infraestructura urbana en África, con apoyo del conglomerado chino Zendai. En Marruecos, en la ciudad de Tánger, tiene lugar el distrito industrial Ciudad Mohammed VI Tánger Tech, sobre su expansión, el portal CGTN Español (2024) considera que su construcción comenzó en el segundo semestre de 2023 y ocupará unas 2.000 hectáreas aproximadamente para albergar a más de 200 empresas multinacionales, contando con el apoyo del centro tecnológico de Shenzhen. Otro país es Ruanda, en la capital Kigali tiene lugar Innovation City. Su impulso ha ido de la mano con apoyo chino a través de empresas como ZTE y Huawei. Esta ciudad es considerada como el Silicon Valley del continente, dado que se erige como un centro tecnológico y educativo.
La posibilidad de compartir experiencias en el diseño de ciudades inteligentes entre China y África ha ganado terreno progresivamente en el nuevo milenio. Este hecho quedó reflejado en la 8ª Reunión Ministerial del Foro de Cooperación China-África (FOCAC) en 2021, a través del Plan de Acción de Dakar (2022-2024), entre otras cosas, fueron considerados proyectos sobre transporte digital y ciudades inteligentes, lo que evidencia un fuerte interés en fortalecer este ámbito. El continente africano es un terreno fértil para las smart cities, al respecto, el Instituto IDHUS (2025) señaló que el mercado africano de ciudades inteligentes se proyecta que alcanzará un volumen de 1.500 millones de dólares para finales de 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 12,01 % entre 2025 y 2029, lo que lo llevará a una valoración aproximada de 2.360 millones de dólares hacia el final de esa década. Para África, este hecho se presenta como una posibilidad significativa por cuanto cerca del 60 % de la población tiene 25 años o menos, lo que implica que los jóvenes pueden ser clave en la adopción de las nuevas tecnologías. No obstante, los gobiernos africanos deben enfrentar una serie de desafíos previamente al desarrollo de las ciudades inteligentes, entre los cuales se encuentra: el mono-centrismo como un patrón del ordenamiento de las urbes, lo que permitirá la diversificación en la aplicación y gestión de recursos (tecnológicos y humanos) hacia el uso eficiente de las nuevas tecnologías.
Fuente: Nelson García Pernía (AVECH).


