{"id":8957,"date":"2023-11-18T12:06:03","date_gmt":"2023-11-18T16:06:03","guid":{"rendered":"https:\/\/avech.org\/?p=8957"},"modified":"2023-11-18T12:13:15","modified_gmt":"2023-11-18T16:13:15","slug":"cultura-y-sociedad-urbana-durante-los-reinos-combatientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/avech.org\/en\/cultura-y-sociedad-urbana-durante-los-reinos-combatientes\/","title":{"rendered":"Cultura y sociedad urbana durante los Reinos Combatientes (\u6230\u570b\u6642\u4ee3, 484-221 a.e.c.)"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-background-position:left top;--awb-border-sizes-top:0px;--awb-border-sizes-bottom:0px;--awb-border-sizes-left:0px;--awb-border-sizes-right:0px;--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-bottom:80px;--awb-padding-right-medium:60px;--awb-padding-left-medium:60px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1331.2px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:3.84%;--awb-margin-bottom-large:40px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: right;\"><strong>Julio L\u00f3pez Saco<\/strong><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-2\" style=\"--awb-content-alignment:justify;\"><p>Las ciudades chinas fueron los lugares en donde la gente pod\u00eda modelar sus visiones de la sociedad ideal y el cosmos. Como lugares mayores de poder pol\u00edtico los centros urbanos proveyeron un espacio de reuni\u00f3n de los gobernantes y los administradores sobre los que dispensaban su autoridad. Las ciudades fueron puntos focales de circulaci\u00f3n y de intercambio.<\/p>\n<p>Con anterioridad al per\u00edodo de los Estados o Reinos Combatientes (<em>Zh\u00e0ngu\u00f3 Sh\u00edd\u00e0i<\/em>), las ciudades chinas fueron entidades culturales y pol\u00edticas habitadas por la nobleza y sus seguidores. En su mayor\u00eda, fueron centros de linajes, con una poblaci\u00f3n de unos pocos miles de personas y una simple muralla. Tras el colapso del poder real Zh\u00f4u (\u5468), la mayor\u00eda de esos centros culturales llegaron a convertirse en ciudades estado gobernadas por una casa ducal, con sus seguidores nobles quienes controlaban las poblaciones s\u00fabditas de los alrededores m\u00e1s pr\u00f3ximos. Paulatinamente, esas ciudades-estado se incorporaron en mayores territorios, sobre todo desde el siglo V a.e.c.<\/p>\n<p>El n\u00famero y la complejidad de las ciudades se incrementaron durante el per\u00edodo de los Estados Combatientes, con una poblaci\u00f3n urbana y una producci\u00f3n artesanal en alza. Las murallas defensivas de las ciudades se agrandaron y se construyeron amurallamientos secundarios dentro de la urbe para separar los distritos ceremonial y pol\u00edtico del comercial y residencial.<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n f\u00edsica de la actividad pol\u00edtica de la vida diaria supone un momento crucial en la historia urbana de China cuando durante el per\u00edodo de los Reinos Combatientes se incorporan las ciudades a una gran red administrativa y se reemplaza la nobleza local. Las ciudades fueron, f\u00edsica y pol\u00edticamente divididas, con una parte del emplazamiento dedicado a las artesan\u00edas y el comercio, mientras que otro sector se vinculaba con la autoridad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Esos dos reinos urbanos coexist\u00edan en un grado de mutua sospecha. Una sospecha que ser\u00eda articulada en leyes que localizaban a los mercaderes en determinados registros y los desplazaban, as\u00ed como a sus descendientes, del desempe\u00f1o de cargos oficiales, de llevar ropajes de seda, cabalgar en caballos o de ser propietarios de tierras. La creciente divisi\u00f3n entre mercaderes y oficiales, ambos de los cuales eran habitantes urbanos, reemplazaba la antigua divisi\u00f3n entre moradores urbanos y pobladores del rural. La divisi\u00f3n f\u00edsica, y legal, correspond\u00eda a un nuevo modelo social propuesto por los fil\u00f3sofos de la \u00e9poca, seg\u00fan el cual los agentes del gobernante pose\u00edan una categor\u00eda ocupacional que los distingu\u00eda de todas las otras formas de trabajo a trav\u00e9s del cultivo de la mente, liber\u00e1ndose de la esclavitud hacia los objetos construidos, o intercambiados, por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La evidencia arqueol\u00f3gica de tal divisi\u00f3n y la preeminencia de los distritos pol\u00edticos de las ciudades se encuentra en algunas tumbas de \u00e9poca Han oriental (<em>d\u014dng h\u00e0n ch\u00e1o<\/em>, \u6771\u6f22\u671d), en las que se pueden observar ciudades pintadas retratadas como urbes duales, con dos cinturones de murallas, una para la poblaci\u00f3n general y la otra para las construcciones gubernamentales. Muchas edificaciones de los distritos de gobierno aparecen etiquetados para as\u00ed poder explicar su identidad o funci\u00f3n. El elemento primordial era la zona palacial, con sus funciones de estado propias de la elite pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En las ciudades de la \u00e9poca de los Reinos Combatientes aparecen nuevos elementos arquitect\u00f3nicos que enfatizan el poder del gobernante en funci\u00f3n de su peso y verticalidad. Es el caso concreto de puertas, torres, terrazas y una serie de edificios elevados que refrendaban la visi\u00f3n poderosa del soberano, sugiriendo sus v\u00ednculos m\u00e1s con los esp\u00edritus y fuerzas divinas que con los fantasmas ancestrales. Las torres de las puertas (<em>qu\u00e8<\/em> \u95d5) en las murallas de las ciudades se elaboraban en funci\u00f3n de destacar la autoridad del rey. La altura de las torres deb\u00eda corresponderse con el rango del ocupante del palacio. Las torres que flanquean puertas se hac\u00edan necesarias porque distingu\u00edan al superior del inferior. Puertas con sus torres llegan a ser un prominente s\u00edmbolo de autoridad, m\u00e1s incluso que la propia muralla que rodea el recinto urbano.\u00a0 En los textos rituales y en la poes\u00eda Han (<em>H\u00e0nch\u00e1o<\/em>, \u6f22\u671d) se asegura que \u00fanicamente el Hijo del Cielo (<em>Ti\u0101nz\u01d0<\/em>, \u5929\u5b50), disfrutaba del honor de conferir nombre a una puerta flanqueada por torres.<\/p>\n<p>Las terrazas con plataformas tambi\u00e9n se construyeron con la finalidad de intimidar a los visitantes for\u00e1neos y para demostrar la riqueza de su propietario y la gran extensi\u00f3n de su mirada. Algunos bronces del per\u00edodo representan mont\u00edculos flaqueados por escaleras y encimados con grandes plataformas de madera en donde se celebraban las ceremonias. Estas terrazas pod\u00edan tambi\u00e9n conformar el n\u00facleo de una estructura arquitect\u00f3nica compuesta de una serie de habitaciones y corredores construidos alrededor de un mont\u00edculo de tierra para dar la impresi\u00f3n de m\u00faltiples pisos. As\u00ed las estructuras parecer\u00edan levantarse sobre el cielo. Un ejemplo conocido al respecto es el Palacio de las Torres de la Puerta Ji (J<em>\u00ec m\u00e9n ch\u00e9ngl\u00f3u g\u014dngdi\u00e0n<\/em>, \u6fdf\u9580\u57ce\u6a13\u5bae\u6bbf),\u00a0 en la capital imperial Qin (\u79e6 ).<\/p>\n<p>Las construcciones torreadas simbolizaban el poder de observaci\u00f3n del soberano, pero a la vez eran herramientas de invisibilidad. Demostraban la habilidad del rey para estudiar las actividades de su pueblo y la de sus enemigos sin que fuese observado. La imagen del gobernante como un ojo invisible que todo lo ve es la forma tangible de una idea expresada en textos filos\u00f3ficos como el <em>D\u00e0od\u00e9j\u012bng<\/em> (\u9053\u5fb7\u7d93) o el <em>H\u00e1nf\u0113izi<\/em> (\u97d3\u975e\u5b50)<em>,<\/em> seg\u00fan la cual el sabio gobernante debe permanecer escondido e incognoscible. Uno de los maestros consejeros, avezado en artes esot\u00e9ricas, del Primer Emperador (<em>Q\u00edn Sh\u01d0hu\u00e1ng<\/em>, \u79e6\u59cb\u7687) se\u00f1ala que el soberano deber\u00eda moverse en secreto para as\u00ed evitar los malos esp\u00edritus, a la par que nunca deber\u00eda permitir que los dem\u00e1s supiesen en d\u00f3nde se encontraba. Como los esp\u00edritus a\u00e9reos y celestes se pueden aproximar a trav\u00e9s del ascenso f\u00edsico, el mandatario debe vivir en torres y desplazarse sobre caminos elevados para encontrarse con ellos y alcanzar la inmortalidad. En tal sentido, el Primer Emperador construy\u00f3 caminos elevados y senderos en las murallas que le permitiese conectar las m\u00faltiples dependencias de su palacio y sus torres.<\/p>\n<p>En \u00e9poca Han, proteger al emperador de la mirada del pueblo e, incluso, de los cortesanos, lleg\u00f3 a ser un principio del poder pol\u00edtico imperial. A lo largo de toda la historia imperial china el gobernante estuvo <em>secuestrado<\/em> detr\u00e1s de una serie de muros. Poder verle era un privilegio hasta para sus oficiales. Estar en su presencia era el m\u00e1s elevado de los honores. A diferencia de lo que acontec\u00eda en Roma o en India, en donde el gobernante se mostraba a s\u00ed mismo a su pueblo, recib\u00eda peticiones y dispensaba p\u00fablicamente justicia como una ceremonia de realeza, el gobernante en China derivaba su elevado estatus de permanecer oculto y ser invisible.<\/p>\n<p>De las \u00e1reas residenciales, de comercio y manufacturas de las ciudades chinas de la antig\u00fcedad se sabe bastante menos. Las zonas residenciales de las capitales Han estuvieron divididas por v\u00edas de comunicaci\u00f3n de la red mayor y, adem\u00e1s, subdivididas en parcelas bajo un administrador gubernamental y de un grupo de influyentes vecinos. Este era un m\u00e9todo para controlar a la poblaci\u00f3n. Las v\u00edas principales estaban alineadas con las viviendas de los nobles y ricos, mientras que los estrechos paseos, en forma de callejuelas, estaban habitados por la gente m\u00e1s pobre. Eran estrechas callejuelas, incapaces de acomodar el paso de un carruaje, en tanto que las casas eran miserables. Sus habitantes se describen como derrochadores de clase baja, adictos al alcohol y a la jarana, escritores y criminales. Mientras, en los grandes bulevares se encontraban los altos oficiales, vestidos con lujosos ropajes y sus gorros cortesanos.<\/p>\n<p>El centro del distrito residencial era el mercado. Los mercados y las vecindades pr\u00f3ximas eran el sitio principal para la actividad de mercaderes y artesanos, aunque tambi\u00e9n se constitu\u00eda como el lugar del poder de gobierno dentro de la ciudad exterior. Replicaba, en una escala reducida, la divisi\u00f3n existente entre el gobierno y el pueblo que defin\u00eda la ciudad dual. La torre de varios pisos serv\u00eda como un s\u00edmbolo vertical y lugar de autoridad, al igual que los palacios. No obstante, el mercado permaneci\u00f3 como un lugar de reuniones populares y como un espacio para llevar a cabo actividades que desafiaban el orden preestablecido.<\/p>\n<p>La m\u00e1s visible expresi\u00f3n del control gubernamental era la torre de m\u00faltiples pisos que resguardaba a los oficiales a cargo del mercado. Ellos eran los responsables de garantizar que los bienes que se vendiesen en el mercado fuesen de suficiente calidad y que los precios estuviesen acordes a los est\u00e1ndares impuestos. Los oficiales tambi\u00e9n vend\u00edan mercanc\u00edas gubernamentales o productos de los talleres del gobierno. La torre pose\u00eda un estandarte y un tambor en la c\u00e1mara superior con la finalidad de abrir y cerrar el mercado. Las torres en los mercados de Ch\u00e1ng&#8217;\u0101n \u00a0(\u9577\u5b89) son descritas en poemas de \u00e9poca Han Oriental con una altura de cinco pisos.<\/p>\n<p>Una segunda manifestaci\u00f3n del poder del gobierno en los mercados fue la imposici\u00f3n de una cuadr\u00edcula como la de los distritos residenciales. El azulejo de una tumba que representa el mercado de Ch\u00e9ngd\u016b (\u6210\u90fd) muestra un perfecto cuadrado con una puerta en cada lado y dos calles mayores trazadas entre las puertas en un simple modelo en cruz. La torre de dos pisos se encuentra exactamente en el centro. La imagen muestra el mercado como una reducida versi\u00f3n del ideal can\u00f3nico de una ciudad capital<strong>,<\/strong> tal y como es descrito en los <em>Registros para el Escrutinio de las Artesan\u00edas <\/em>(<em>Kao gong ji, <\/em>\u8003\u5de5\u8bb0 ), un texto del per\u00edodo de los Estados Combatientes sobre la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Las transmisiones del Maestro Zuo <\/em>(<em>Zuo zhuan, <\/em>\u5de6\u50b3) definen la capital como una ciudad con un templo ancestral, en tanto que el diccionario Han <em>Explicando las Palabras <\/em>(<em>Shi<\/em> <em>ming, <\/em>\u91cb\u540d<em>,<\/em> tambi\u00e9n <em>Y\u00ecy\u01ce<\/em><em>, <\/em>\u9038\u96c5), se\u00f1ala que la capital es el asiento del emperador. La capital imperial era una creaci\u00f3n pol\u00edtica y de ah\u00ed que se insista en su artificialidad. Las murallas, puertas y el cuadriculado de las calles marcaban la imposici\u00f3n humana sobre el mundo natural. Representan la jerarqu\u00eda y el control sobre una poblaci\u00f3n potencialmente ingobernable o sin normas. Como en la creaci\u00f3n de una dinast\u00eda, colapsaba cuando la casa gobernante que la hab\u00eda creado declinaba. Era, entonces, artificial y evanescente. Se trata de una temporalidad que se manifiesta en las construcciones de madera. Las antiguas capitales chinas eran quemadas y devastadas cuando una nueva dinast\u00eda tomaba el control. As\u00ed, Xi\u00e1ny\u00e1ng (\u54b8\u9633) fue destruida por Xi\u00e0ng Y\u01d4 (\u9805\u7fbd); Lu\u00f2y\u00e1ng (\u6d1b\u967d) por Dong Zhuo (\u8463\u5353) al final de Han Oriental, y Chang\u2019an fue devastada por la guerra civil que estall\u00f3 al final del per\u00edodo Han Occidental (<em>x\u012b h\u00e0n ch\u00e1o<\/em>, \u897f\u6f22\u671d).<\/p>\n<p>Cada uno de los cuatro cuadrantes del mercado es dividido por filas de edificaciones de un solo piso. Presumiblemente, conten\u00edan tiendas agrupadas en funci\u00f3n del producto. Las m\u00e1s importantes tiendas se alineaban en torno a las v\u00edas principales. Esta cuadr\u00edcula de tiendas en el mercado figura en la poes\u00eda y en textos del per\u00edodo, que enfatizan la regularidad de las l\u00edneas de tiendas como una evidencia de la grandeza imperial y el ordenamiento social.<\/p>\n<p>Las excavaciones arqueol\u00f3gicas y los textos recientemente descubiertos han provisto adicional evidencia en relaci\u00f3n a los mercados de la capital Han. Chang\u2019an tuvo dos mercados, uno oriental y otro occidental, ambos rodeados de murallas. El occidental fue, a la par, un centro manufacturero mayor, con un horno que produc\u00eda figuras humanas en terracota para los enterramientos imperiales, una ceca, una fundici\u00f3n de hierro y hasta un taller privado que fabricaba figurillas de caballos, personas y aves.<\/p>\n<p>Los mercados de la capital sol\u00edan separarse en nueve sectores, divididos por l\u00edneas regulares como estipulaba la ley Qin. Todos los vendedores de una particular categor\u00eda de bienes se localizaban juntos, y cada l\u00ednea de tiendas estaba bajo la supervisi\u00f3n de un mercader mayor. Los comerciantes eran divididos en grupos de cinco hombres de mutua responsabilidad legal que se observaban unos a otros y denunciaban cualquier mal comportamiento.<\/p>\n<p>El mercado tambi\u00e9n fue empleado para los castigos p\u00fablicos, tanto torturas como ejecuciones. Las cabezas, o los cuerpos enteros de los criminales, eran expuestos ah\u00ed con mucha frecuencia. Algunos pasajes en el <em>Li ji <\/em>(\u79ae\u8a18 ) y en los <em>M\u00e9todos del Comandante o M\u00e9todos del Ministro de Guerra <\/em>(<em>Sima fa, <\/em>\u53f8\u99ac\u6cd5), un tratado militar del per\u00edodo de los Reinos Combatientes, emparejaba el mercado con la corte, ambos como sitios de castigo y recompensa.<\/p>\n<p>En el mercado se desplegaba, no obstante, una menos violenta autoridad, si bien las representaciones pol\u00edticas buscaban una m\u00e1s extensa audiencia. Como lugar donde la gente pod\u00eda reunirse legalmente en gran n\u00famero, el mercado fue el sitio privilegiado para comunicar mensajes de parte de los mandatarios al pueblo, bien fuesen por medio de gestos y palabras, textos, dinero o cuerpos desmembrados. Como lugar de grupos de ricos mercaderes y de espect\u00e1culos p\u00fablicos, el mercado no estaba por entero bajo el control del gobierno. Actividades no sancionadas tomaban cuerpo aqu\u00ed, asociadas con los comerciantes: espadachines errantes con sus bandas de seguidores, maestros de las artes ocultas vinculados con los cultos cham\u00e1nicos y adivinadores. Cada uno de tales grupos desafiaba, a su manera, al estado.<\/p>\n<p>La ostentosa riqueza de los mercaderes tentaba a los oficiales a corromperse y a los campesinos a llevar una vida de tasas, cargas y servicios al estado. La tensi\u00f3n entre el orden de los comerciantes, definido por la riqueza, y el orden oficial, definido, a su vez, por el rango, se constru\u00eda en la estructura dual de las ciudades y era exacerbado por las leyes que apartaban a los comerciantes y sus descendientes del desempe\u00f1o de cargos p\u00fablicos oficiales.<\/p>\n<p>Sin embargo, la riqueza mercantil desafi\u00f3 la eficacia de las leyes. Mientras en teor\u00eda nadie quedaba exento de los castigos, era com\u00fan que los hijos de las ricas familias nunca muriesen en el mercado; es decir, fuesen p\u00fablicamente ejecutados. El mercado era temido por los seguidores del estado porque era un lugar en donde ciertas personas pod\u00edan ganar un poder y un estatus que no era recompensado por el gobierno, y donde el poder y la riqueza violaban rutinariamente las regulaciones suntuarias. Incluso se podr\u00eda decir que el mercado era el lugar donde la riqueza misma era un elemento de manipulaci\u00f3n en detrimento de la ley criminal y de la administraci\u00f3n del gobierno.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los espect\u00e1culos comunes en los mercados era la partida o llegada de gente eminente en bellos carros y con vestimentas llamativas. Menos frecuente eran las representaciones de los pretendientes pol\u00edticos que buscaban atenci\u00f3n. La violencia y la criminalidad en los mercados se asociaban con carniceros, espadachines y aut\u00e9nticos g\u00e1nsteres o soldados de fortuna (<em>youxia,<\/em>\u904a\u4fe0), hombres provistos de una \u00e9tica de venganza, de infidelidad a los juramentos y devotos de la muerte. Estos personajes actuaban como bandidos, secuestradores, ladrones de tumbas y asesinos, y no como mercaderes. Los g\u00e1nsteres o caballeros errantes formaban asociaciones de asesinos profesionales que intimidaban o sobornaban a la oficialidad. Algunos memoriales de \u00e9poca Han Oriental los describen como creadores de una suerte de ley privada fundamentada en la venganza, que amenazaba con suplantar los c\u00f3digos legales del estado.<\/p>\n<p>Los grupos de j\u00f3venes malvados conformaban una especie de extensa categor\u00eda social. Los j\u00f3venes asist\u00edan o emulaban a los criminales en sus actividades ilegales. A veces, bandas de j\u00f3venes actuaban como c\u00f3mplices de alg\u00fan pr\u00edncipe imperial rebelde alzado que asesinaban y robaban por deporte. Los denominados empleados crueles, usados por el estado para destruir a las poderosas familias locales eran, en ocasiones, reclutados entre esas bandas o bien entre personas que trabajaban con ellas. Muchos j\u00f3venes rebeldes eran enviados en las expediciones a Asia Central con la intenci\u00f3n de alejarlos de la ciudad. En tiempos de paz muchos de esos j\u00f3venes malvados eran retratados como derrochadores sin ocupaciones propias, y que pasaban su tiempo en el mercado organizando luchas de gallos o cazando perros. En \u00e9poca de desorden, sin embargo, esas bandas urbanas formaban una reserva de reclutas con la intenci\u00f3n de cumplir venganzas o sofocar rebeliones. Las biograf\u00edas de muchos l\u00edderes que se alzaron contra el poder Qin muestran que sus seguidores eran reclutados entre tales j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Los elementos sociales que se reun\u00edan en el mercado y desafiaban la autoridad del estado comprend\u00edan los maestros de las t\u00e9cnicas esot\u00e9ricas, adivinadores y doctores chamanes. Todos ellos eran acusados de acudir a los poderes sobrenaturales con el fin de estafar a la poblaci\u00f3n campesina. Como la adivinaci\u00f3n, la medicina y las pr\u00e1cticas religiosas con ellas asociadas eran una fuente de riqueza, estos grupos eran denunciados como desorientadores de la gente joven, a la que apartaban de las ocupaciones apropiadas por perseguir sus poco respetables fines. Algunos ejemplos de tales pol\u00e9micas aparecen en el <em>Discurso sobre la Sal y el Hierro<\/em>, del siglo I a.e.c. (<em>Yan tie lun, <\/em>\u9e7d\u9435\u8ad6), un plausible registro sobre los debates en torno a los monopolios estatales. Adem\u00e1s, en los <em>Discursos de un Hombre Oculto <\/em>(<em>Qian fu lun, <\/em>\u6f5b\u592b\u8ad6<em>, Comentarios de un recluso<\/em>), un conjunto de ensayos recogidos en \u00e9poca de Han Oriental por Wang Fu (\u738b\u7b26, 83-170), se hacen acusaciones similares, esta vez focalizados en el rol de las mujeres como seguidoras de chamanes. Se argumenta que las mismas curan enfermedades apelando a esp\u00edritus, un m\u00e9todo por el cual los chamanes estafan a la gente y atraen seguidores. En los mercados pululaban tambi\u00e9n prostitutas y mendigos.<\/p>\n<p>La partici\u00f3n f\u00edsica de la ciudades en el per\u00edodo de los Estados Combatientes condujo a una permanente divisi\u00f3n, legal y social, que dejar\u00eda la ciudad imperial china dividida para siempre dentro de s\u00ed misma. En el per\u00edodo imperial arcaico, el estado formaba una red jer\u00e1rquica de ciudades-palacio con sus tierras agr\u00edcolas alrededor. Las ciudades exteriores serv\u00edan de residencia, de talleres y mercados, necesarios para la producci\u00f3n y el intercambio de bienes, pero en la pr\u00e1ctica fiscal, y en la ideolog\u00eda, no dejaban de ser marginales y potencialmente amenazadoras para el estado.<\/p>\n<p>A pesar de los intentos de imponer el orden a trav\u00e9s de cuadr\u00edculas en las calles y los mercados, las poblaciones de las ciudades exteriores permanec\u00edan extra\u00f1as a los modelos ideales del gobierno de servicio y jerarqu\u00eda. Aunque constituyesen una poblaci\u00f3n l\u00edcita, mercaderes y artesanos amenazaban al estado creando jerarqu\u00edas alternativas fundamentadas en la riqueza, lo cual atra\u00eda a la poblaci\u00f3n rural m\u00e1s miserable que abandonaba su trabajo e intentaba buscar riqueza en la ciudad. Los mercados atra\u00edan poblaci\u00f3n marginal a las urbes en busca de fortunas a trav\u00e9s de ocupaciones il\u00edcitas. Etiquetadas como perezosas y malvadas, esas personas sobreviv\u00edan por medio de actividades o negocios no registrados, de la criminalidad, las artes m\u00e1nticas y la prostituci\u00f3n. Ayudaban, as\u00ed, a crear una distintiva cultura urbana que permanec\u00eda al margen del campo de fuerza del estado.<\/p>\n<p><strong>Para saber m\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Chou Yeu-Ming, <em>The Urban Planning of Chinese Ancient Cities<\/em>, First Book Library, Nueva York, 1999; Hopkirk, Peter, <em>Foreign Devils on the Silk Road: The Search for the Lost Cities and Treasures of Chinese Centr<\/em><em>al Asia<\/em>, University of Massachusetts Press, 1984; Li Feng, <em>Early China: A Social and Cultural History<\/em>, Cambridge University Press, Cambridge, 2013; Lewis, Mark Edward (1999), \u00abWarring States Political History\u00bb, en Loewe, Michael &amp; Shaughnessy, Edward, (Eds.), <em>The Cambridge history of ancient China: from the origins of civilization to 221 B.C.<\/em>, Cambridge University Press, pp. 587-649; Li, Xueqin, <em>Eastern Zhou and Qin Civilizations<\/em>, Yale University Press, New Haven, 1985; Xifan, Li (Ed.), <em>A General History of Chinese Art. From the Prehistoric Era to the Zhou Dynasty<\/em>, edic. De Gruyter, Berl\u00edn, 2022.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:5px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-3\"><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> Julio L\u00f3pez Saco (AVECH).<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":6,"featured_media":8958,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[61,38],"tags":[47,252,409,410],"class_list":["post-8957","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-avech","category-noticias","tag-china","tag-cultura","tag-reinos-combatientes","tag-sociedad-urbana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8957"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8957\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8965,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8957\/revisions\/8965"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8958"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}