{"id":6143,"date":"2023-07-28T22:02:49","date_gmt":"2023-07-29T02:02:49","guid":{"rendered":"https:\/\/avech.org\/?p=6143"},"modified":"2023-10-09T15:18:37","modified_gmt":"2023-10-09T19:18:37","slug":"europa-vislumbra-china-del-siglo-xvii-a-finales-del-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/avech.org\/en\/europa-vislumbra-china-del-siglo-xvii-a-finales-del-xx\/","title":{"rendered":"Europa vislumbra China: del siglo XVII a finales del XX"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-background-position:left top;--awb-border-sizes-top:0px;--awb-border-sizes-bottom:0px;--awb-border-sizes-left:0px;--awb-border-sizes-right:0px;--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-bottom:80px;--awb-padding-right-medium:60px;--awb-padding-left-medium:60px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1331.2px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:3.84%;--awb-margin-bottom-large:40px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\" style=\"--awb-content-alignment:justify;\"><p>En el proceso de formaci\u00f3n de la conciencia hist\u00f3rica en Europa, China desempe\u00f1\u00f3 un relevante papel en dos \u00e9pocas hist\u00f3ricas diferentes. La primera, en el momento en que se adopta, y empieza a comprenderse a cabalidad, la imagen idealizada del Reino del Centro (\u4e2d\u570b, <em>zh\u014dnggu\u00f3<\/em>), gracias a la fundamental labor de los misioneros jesuitas a partir de los siglos XVII y XVIII, en el per\u00edodo hist\u00f3rico en que Europa atravesaba un momento ideol\u00f3gico clave, la Ilustraci\u00f3n; la segunda, a principios del siglo XX, cuando especialmente O. Spengler despoja de su a\u00f1ejo exotismo, su car\u00e1cter secundario y hasta perif\u00e9rico, a la historia de China, adjudic\u00e1ndole, por primera vez, una calidad, singularidad y una relevancia equivalentes a la historia europea y americana.<\/p>\n<p>Las condiciones que jesuitas, y luego otras \u00f3rdenes religiosas, como franciscanos, agustinos y dominicos tuvieron que sufrir para desarrollar su misi\u00f3n en China fueron, en principio, muy poco favorables. El budismo estaba profundamente enraizado en la poblaci\u00f3n, tanto urbana como rural, y exist\u00eda una conciencia general de que las religiones extranjeras hab\u00edan sido las impulsoras de diferentes y perturbadoras sublevaciones. Si a esto se a\u00f1ade la prohibici\u00f3n papal de adaptar la doctrina cristiana a los ritos confucianos, la capacidad de la acci\u00f3n misional disminuye de manera decisiva. A pesar de todo, los detallados informes de los jesuitas alcanzar\u00edan una gran difusi\u00f3n en el mundo espiritual europeo.<\/p>\n<p>Una nueva imagen de China a los ojos europeos, mucho m\u00e1s rica, interesante y fiable que la que hab\u00eda ofrecido Marco Polo estuvo, por consiguiente, determinada por las concepciones de los siempre cultos jesuitas, consignadas por primera vez por escrito en los informes de Mateo Ricci, Adam Schall y el flamenco Fernando Verbiest. A ra\u00edz de esta nueva visi\u00f3n comenzaron a proliferar numerosas obras, bien documentadas. Se trata, fundamentalmente, de <em>China Illustrata,<\/em> de Atanasius Kircher, de 1667, o <em>Nov\u00edsima Sinica historiam nostri temporis illustratura,<\/em> de Gottfried W. Leibniz, tres d\u00e9cadas posterior. Con el trasfondo de la Ilustraci\u00f3n, en Europa de vieron realmente impresionados con las representaciones idealizadas de funcionarios y letrados confucianos, los llamados mandarines (eruditos de la literatura y la filosof\u00eda confuciana, que desempe\u00f1aron cargos p\u00fablicos, de car\u00e1cter pol\u00edtico y educativo), y su preeminente posici\u00f3n en el estado, de modo que no es extra\u00f1o que empezaran a trazarse paralelismos.<\/p>\n<p>As\u00ed, Confucio se comparaba, de parte de numerosos figurativistas, con Plat\u00f3n, S\u00f3crates o San Pablo; el te\u00f3logo franc\u00e9s Nicol\u00e1s Malebranche cre\u00eda observar un parentesco entre las doctrinas animistas chinas y aquellas de B. Spinoza; en tanto que G.W. Leibniz y Voltaire destacaron el valor eminentemente pr\u00e1ctico de la doctrina \u00e9tico-moral china que hab\u00eda imperado desde la consolidaci\u00f3n imperial de \u00e9poca de los dinastas Han, a partir de finales del siglo III a.e.c.<\/p>\n<p>Esta serie de circunstancias, iniciadas por un aut\u00e9ntico <em>reconocimiento<\/em> moderno, desembocaron en una suerte de sinoman\u00eda, seg\u00fan la cual China, y su solemne,\u00a0 antiguo exotismo, empezaron a influir en las diversas artes, a trav\u00e9s de los bordados, las c\u00e9lebres lacas y, sobre todo, las porcelanas, adem\u00e1s de la jardiner\u00eda. Estas mercanc\u00edas llegaban en grandes cantidades a los hogares m\u00e1s refinados del occidente europeo, especialmente a las mansiones de nobles franceses e ingleses, lo cual dar\u00eda pie al inicio de un per\u00edodo de proliferaci\u00f3n de dise\u00f1os chinos (<em>chinoseries-chiner\u00edas<\/em>) que inundar\u00edan Europa de apreciados y delicados materiales lacados, adem\u00e1s de elementos decorativos, originariamente chinos.<\/p>\n<p>Aunado a todo ello, las teor\u00edas de los fisi\u00f3cratas aprovecharon determinadas sugerencias chinas al respecto de su sistema agr\u00edcola, en tanto que la idea europea de academia fructific\u00f3 a partir de conceptos chinos, en concreto, del sistema de ex\u00e1menes estatales confuciano, que premiaba el m\u00e9rito, siendo el fundamento del sistema de literatos-bur\u00f3cratas que se impuso desde la referida dinast\u00eda Han. China tuvo, por consiguiente, de un modo un tanto ir\u00f3nico, una acci\u00f3n <em>progresista<\/em> sobre la historia intelectual europea del siglo XVIII, un factor que, curiosamente, contradec\u00eda la realidad china de aquel instante, pues lo que en Europa era expresi\u00f3n de progreso chino, esto es, la funci\u00f3n de la burocracia confuciana en el seno del Imperio, en China hab\u00eda perdido su car\u00e1cter progresista hac\u00eda mucho tiempo, fruto de la imperante corrupci\u00f3n y el car\u00e1cter elitesco y excesivamente ritual del selecto grupo de ministros, gobernadores y oficiales mandarines.<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XVIII se publicaron numerosas obras redactadas a partir de las puntuales informaciones recogidas por los misioneros, que conceb\u00edan China como un estado ideal y como un modelo institucional, fundamentado en la raz\u00f3n y el derecho natural. Es el caso particular de <em>Description g\u00e9n\u00e9rale de la Chine et de la Tartarie chinoise<\/em>, de J.B. Halde, de 1735, o la <em>Description g\u00e9n\u00e9rale de la Chine<\/em>, de J.B. Grosier, una d\u00e9cada posterior. Algunos fil\u00f3sofos, como el mencionado G.W. Leibniz, eruditos como Nicol\u00e1s Fr\u00e9ret, o pol\u00edticos de la talla de Henri Bertin, mantuvieron, a su vez, una voluminosa correspondencia con los misioneros jesuitas. China ofreci\u00f3 a Europa, en esta \u00e9poca, conceptos estimables para la ciencia demogr\u00e1fica moderna, ciertas ideas empleadas por los fisi\u00f3cratas acerca de la agricultura y la econom\u00eda pol\u00edtica, como aquellas reflejadas por Fran\u00e7ois Quesnay en <em>Despotisme de la Chine<\/em>, obra de 1767, as\u00ed como determinadas concepciones matem\u00e1ticas y filos\u00f3ficas, caso del complejo concepto de <em>li<\/em>, principio inmanente de orden general que se manifiesta en todos los niveles del conjunto c\u00f3smico, sin presencia de ning\u00fan tipo de impulso mec\u00e1nico.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito historiogr\u00e1fico, fue en este mismo siglo cuando eruditos como Zhang Xuecheng, que hab\u00eda recogido el testigo de su colega Gu Yanwu, de la centuria anterior, como principal representante de la cr\u00edtica cient\u00edfica e hist\u00f3rica al proponer el empleo de ciencias auxiliares para la comprensi\u00f3n hist\u00f3rica, como la epigraf\u00eda, la arqueolog\u00eda, la geograf\u00eda o la fon\u00e9tica hist\u00f3rica, establecen como tarea primordial apreciar la historia de los territorios chinos, una historia tan compleja que \u00fanicamente podr\u00e1 ser asimilada a trav\u00e9s de monograf\u00edas locales, para lo cual ser\u00e1 imprescindible recopilar informaciones directas a trav\u00e9s de encuestas orales a los ancianos y coleccionar inscripciones, manuscritos y arcaicas tradiciones locales.<br \/>\nChina y su antigua cultura ha proporcionado una imagen doble desde la peculiar mirada euroc\u00e9ntrica. Por una parte, la de una regi\u00f3n ex\u00f3tica e idealizada fruto, en ocasiones, de una idealizaci\u00f3n erudita de su historia y pensamiento por parte de personalidades no profesionales; por la otra, aquella propia de una elevada, rica, culta y antigua civilizaci\u00f3n, que comenz\u00f3 a revelarse en el momento en que se iniciaron los estudios serios, y relativamente exentos de prejuicios, que son la base de la moderna sinolog\u00eda.<\/p>\n<p>En cualquier caso, las propias fuentes hist\u00f3ricas chinas, institucionalizadas y fuertemente sacralizadas, se encargaron de transmitir una cierta imagen de una China eterna, tradicionalista, con una dilatada historia est\u00e1tica, esclerotizada y uniforme. Esas fuentes son las responsables de una imagen de eternidad porque son un baluarte del tradicionalismo. La conciencia hist\u00f3rica no se extend\u00eda a los documentos oficiales. Cuando la historia tomaba su forma ortodoxa, moral y pol\u00edticamente \u00fatil, gracias a las corrientes confucianas, los documentos se hac\u00edan poco interesantes, puesto que consist\u00edan en diarios de las actividades del emperador e informes cotidianos que se conservaban en el archivo del estado. De estos surg\u00edan las historias oficiales de las dinast\u00edas y los aburridos res\u00famenes documentales de un soberano. Estas funciones y objetivos conservadores de la historiograf\u00eda china se hacen m\u00e1s evidentes debido a su institucionalizaci\u00f3n: los Anales oficiales se hacen casi sacros.<\/p>\n<p>La historiograf\u00eda estaba dirigida por un funcionario, un ministro encargado, y los miembros de su equipo eran funcionarios de carrera sometidos a las relaciones autoritario-jer\u00e1rquicas propias de la Escuela de los Letrados, por lo que siempre sol\u00eda haber una opini\u00f3n, oficial, autorizada y ortodoxa, dominante y casi doctrinaria, que se impon\u00eda. El material hist\u00f3rico se repart\u00eda y elaboraba, por consiguiente, de manera administrativa. Como regla general, las fuentes hist\u00f3ricas estaban redactadas en un estilo cancilleresco, aburrido y sin un sobresaliente valor literario, en tanto que el adoctrinamiento confuciano de los historiadores les hac\u00eda adoptar el punto de vista de las clases superiores, una visi\u00f3n elitesca, de modo que las referencias acerca de los grupos populares se hacen m\u00e1s dif\u00edciles de obtener. En t\u00e9rminos globales, hay una preponderancia de los valores \u00e9tico-morales sobre las particularidades espec\u00edficas de la verdad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>A todo lo largo del desarrollo del siglo XIX, se mantuvo, especialmente en la historiograf\u00eda europea, el concepto de un estado eternamente detenido, en palabras de O. Ranke, en el sentido de que un r\u00e9gimen caracter\u00edsticamente desp\u00f3tico era capaz de perpetuar indefinidamente los ideales y aptitudes sobre los que se basaba la sociedad. Este ideal de inmovilismo aplicado al estado y sociedad chinas, adquiri\u00f3, como era de suponer, un car\u00e1cter despectivo, de incapacidad de renovaci\u00f3n, de par\u00e1lisis. Siguiendo esta idea, que manifestaron claramente Georg W. Hegel y J. Stuart Mill, la cr\u00edtica occidental empez\u00f3 a enjuiciar las causas de dicha inalterabilidad en las propias doctrinas de Confucio, jerarquizantes y r\u00edgidas, as\u00ed como en sus seguidores, en el sistema administrativo de los funcionarios-letrados y en las particularidades concretas de la escritura china.<\/p>\n<p>Incluso algunos autores, como el caso del referido O. Spengler, hablaban de que los motivos primordiales consist\u00edan en factores biol\u00f3gicos y de constituci\u00f3n f\u00edsica. No obstante, durante ese siglo XIX, los europeos mostraron nuevas y m\u00e1s ambiciosas preocupaciones sobre China, aunque como todav\u00eda se resist\u00eda a los manejos mercantiles occidentales, que dar\u00edan lugar, entre otros hechos, a las Guerras del Opio (\u9d09\u7247\u6230\u722d, <em>Y\u0101pi\u00e0n Zh\u00e0nzh\u0113ng, <\/em>entre 1839-1842 y 1856-1860), seguir\u00eda teniendo bastante mala prensa. En cualquier caso, la se\u00f1alada sinoman\u00eda del siglo XVIII empezar\u00eda a ceder, paulatinamente, su lugar a una suerte de <em>exotismo condescendiente<\/em>, alimentado por bagatelas que aportaban comerciantes y soldados y que colmaban la vanidad, am\u00e9n del esnobismo de grupos pudientes y socialmente significativos.<\/p>\n<p>El progreso de las ciencias que estudian el pasado en Europa ofreci\u00f3 la posibilidad de que r\u00e1pidamente se pensara en su aplicaci\u00f3n a los textos chinos, en especial, las rigurosas t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis filol\u00f3gico, que ya se hab\u00edan experimentado con bastante \u00e9xito en los estudios b\u00edblicos y latinos. Este hecho ser\u00eda el que propiciar\u00eda el nacimiento de la sinolog\u00eda; es decir, de la aplicaci\u00f3n al objeto o \u00fatil chino de los m\u00e9todos perfeccionados por los historiadores del pasado occidental, aun a sabiendas del riesgo que implicaba vincular un mecanismo pensado para el Occidente cultural a las caracter\u00edsticas de los estudios orientales, especialmente chinos, y adem\u00e1s de la antig\u00fcedad. Aparecen, as\u00ed, los estudios y traducciones pioneras de Stanislas Julien, \u00c9douard Chavannes, Teilhard de Chardin, Henri Cordier y V\u00edctor Segalen, entre otros.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, algunas de las primeras excavaciones arqueol\u00f3gicas (no se olvide la rareza, para esta \u00e9poca, de restos y vestigios arquitect\u00f3nicos chinos, debido a que la historia tradicional se basaba, en esencia, en el material escrito por encima de cualquier otra cosa), permitir\u00e1n desvelar \u00e9pocas de un pasado ya periclitado. La tendencia de la sinolog\u00eda ser\u00e1, de este modo, estudiar el pasado m\u00e1s antiguo a costa de siglos m\u00e1s recientes, poniendo de moda historiogr\u00e1fica algunos de los per\u00edodos imperiales entendidos como m\u00e1s notables de la dilatada historia china, en espec\u00edfico la cosmopolita dinast\u00eda Tang (618-907) y su esplendorosa capital Chang\u2019an.<\/p>\n<p>En paralelo a la escuela francesa, pionera de la moderna sinolog\u00eda, la anglosajona competir\u00e1 en cantidad y calidad de trabajos cient\u00edficos y de divulgaci\u00f3n, sobre todo de la mano de los estadounidenses Thomas Torrance y Berthold Laufer, o los ingleses A. Waley y el historiador de la tecnolog\u00eda y la ciencia, Joseph T. Needham. En \u00faltimo caso, desde todas las naciones europeas empezaron a partir, ya a principios del siglo XX, diversas misiones de investigaci\u00f3n: suecas, con Johan G. Andersson, rusas (Piotr K. Kozlov, continuador de Nik\u00f3lai Przewalski) y, sobre\u00a0 todo, alemanas, con Erke, Otto Franke y Albert von Le Coq, lo que despertar\u00eda el inter\u00e9s de los propios investigadores chinos, como el afamado estudioso de la cultura antigua, el historiador y fil\u00f3sofo Feng Youlan.<\/p>\n<p>En el siglo XIX, Kang Youwei se convertir\u00eda en el principal historiador chino, evocando las teor\u00edas de los socialistas ut\u00f3picos y del positivismo de A. Comte, en especial en lo referente a la divisi\u00f3n de la historia de la humanidad en estadios sucesivos. La filosof\u00eda positivista, la cr\u00edtica a las instituciones absolutistas y la definici\u00f3n de un nacionalismo chino basado en un tipo de cultura concreto, ser\u00e1n las aportaciones gen\u00e9ricas de los historiadores y fil\u00f3logos de principios del siglo XX, concretando con ello, un pensamiento liberal anti-manch\u00fa.<\/p>\n<p>En las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, en contacto directo y prolongado con el Occidente cultural, los historiadores chinos se han dedicado a revisar con atenci\u00f3n y minuciosidad su propia historia. Las vinculaciones marxistas de muchos de ellos les han llevado a conceder una mayor relevancia a los problemas campesinos y a las recurrentes rebeliones, un problema habitual a lo largo de la historia china, as\u00ed como al papel ejercido por las minor\u00edas nacionales; es decir, las poblaciones no chinas Han, como los mongoles, los tibetanos, uigures, tanguts, y otros varios, volvi\u00e9ndose, de esta manera, ideol\u00f3gicamente selectivos. No se debe olvidar, en este sentido, que casi el noventa y dos por ciento de la poblaci\u00f3n en China es de etnia Han, mientras que el porcentaje restante se lo distribuyen cincuenta y cuatro minor\u00edas o nacionalidades \u00e9tnicas (\u5c11\u6578\u6c11\u65cf, <em>sh\u01ceosh\u00f9 m\u00ednz\u00fa<\/em>), como por ejemplo, los Miao, los Man (antiguos manch\u00faes), los Hui, Tujia y Yao.<\/p>\n<p>Por otro lado, el acelerado desarrollo econ\u00f3mico de la Rep\u00fablica Popular China, que ha conllevado grandes movimientos de tierras con la finalidad de oficializar la reforma agraria, ha permitido sacar a la luz nuevos enclaves arqueol\u00f3gicos, que han provocado la multiplicaci\u00f3n de las excavaciones as\u00ed como la obtenci\u00f3n de un material que, en muchos casos, cuestiona los datos acumulados de la historia tradicional. Durante el pasado siglo XX nuevos descubrimientos dieron un poderoso impulso a las investigaciones en el campo de las ciencias hist\u00f3ricas. Es el caso de las inscripciones sobre huesos y caparazones de tortugas de fines del II milenio a.e.c., de las excavaciones de Anyang (\u5b89\u9633), una de las \u00faltimas capitales\u00a0 Shang, el descubrimiento de los manuscritos sobre papel de los siglos V al X en el Gansu occidental, una buena parte de ellos <em>sutras<\/em> budistas, o de la apertura de los archivos Ming (\u660e\u671d) y Qing (\u5927\u6e05). Esta serie de trabajos fueron encabezados por la pionera Escuela de Zhejiang, heredera de la escuela de estudios cr\u00edticos del siglo XVIII, y cuyo principal representante fue Yu Yue.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, a pesar de los cicl\u00f3peos proyectos de ingenier\u00eda que han tomado forma, como la conocida presa de las Tres Gargantas (\u957f\u6c5f\u4e09\u5ce1\u6c34\u5229\u67a2\u7ebd\u5de5\u7a0b <em>Ch\u00e1ngji\u0101ng s\u0101nxi\u00e1 shu\u01d0l\u00ec sh\u016bni\u01d4 g\u014dngch\u00e9ng<\/em>), en el r\u00edo Changjiang (Yangze), que remodelaron el espacio chino de manera vertiginosa, y que han provocado la desaparici\u00f3n de innumerables yacimientos y monumentos hist\u00f3rico-art\u00edsticos, el frenes\u00ed por el conocimiento, desatado por primera vez a partir de los a\u00f1os cincuenta y sesenta, ha propiciado nuevos impulsos de curiosidad y la aplicaci\u00f3n de novedosos m\u00e9todos sociol\u00f3gicos y ling\u00fc\u00edsticos, proliferando, con ello, las traducciones a lenguas occidentales de los cl\u00e1sicos chinos, con su respectivo aparato cr\u00edtico, as\u00ed como una gran cantidad de monograf\u00edas eruditas sobre arte, historia o filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Las investigaciones m\u00e1s recientes demuestran, de hecho, que la historia de China fue mucho m\u00e1s din\u00e1mica de lo que se pensaba, aunque con un desarrollo lento y sin grandes transformaciones ni renacimientos abruptos. En la filosof\u00eda social china, la riqueza no era un requisito esencial, en virtud de la especial valoraci\u00f3n del grupo y de la sociedad frente al individuo, por lo que el puritanismo comunista estuvo siempre en armon\u00eda con la tradici\u00f3n, y las instituciones tuvieron en todo momento especial relevancia; tanta, que el derecho no tuvo, salvando per\u00edodos muy concretos, como el del predominio del legalismo (\u6cd5\u5bb6, <em>f\u01ceji\u0101<\/em>) en \u00e9poca del primer emperador Shi Huangdi (dinast\u00eda Qin, 221-206 a.e.c.), una esfera de actuaci\u00f3n superior ni a ellas ni al emperador. En esencia, esto significa, en resumidas cuentas, que en China no se cre\u00f3 una verdadera teor\u00eda del estado.<\/p>\n<p>Un gran n\u00famero de estudiantes chinos cursaron diversas carreras fuera de China al principio del siglo XX, hecho que propici\u00f3 un mayor conocimiento de las corrientes de pensamiento for\u00e1neas europeas. Se publicaron libros sobre la historia del pensamiento y de la literatura occidental. Zhou Zuoren (\u5468\u4f5c\u4eba\u8457), desde la Universidad de Pek\u00edn, escribe una obra en la cual se introduce la literatura del continente europeo. Se trata de <em>Ouzhou Wenxue Shi (<\/em>\u6b50\u6d32\u6587\u5b78\u53f2<em>,<\/em><em> Historia de la literatura europea, <\/em>1918). En este libro hace un repaso a las principales obras del mundo cl\u00e1sico griego y romano.<\/p>\n<p>La primera mitad del siglo XX conoci\u00f3, asimismo en China una \u00e9poca rica en debates, aunque la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular China en 1949 supondr\u00e1 el final del pluralismo de ideas. No obstante, desde los a\u00f1os ochenta entra en escena la traducci\u00f3n de textos extranjeros al chino, recuper\u00e1ndose el esp\u00edritu del Movimiento de la Nueva Cultura o Movimiento del 4 de mayo de 1919. Se traducen textos literarios europeos al chino y algunas revistas, caso de <em>Shijie Wenxue <\/em>(\u4e16\u754c\u6587\u5b66, <em>Literatura Universal<\/em>), o <em>W\u00e0igu\u00f3 w\u00e9ny\u00ec <\/em>(\u5916\u56fd\u6587\u827a, <em>Literatura y Arte Extranjeras<\/em>), suponen una revitalizaci\u00f3n de la escena literaria china. Es una apertura no solamente literaria sino al tiempo pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 influencias de autoras occidentales, como Virginia Woolf (en Wang Meng) as\u00ed como de referentes literarios de la talla de F. Kafka, James Joyce, Jean P. Sartre, Eug\u00e8ne Ionesco, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (en Mo Yan) o Milan Kundera, entre otros varios.<\/p>\n<p>El gobierno chino actual ha buscado promocionar, por medio del Ministerio de Cultura, la publicaci\u00f3n de literatura china a diversas lenguas, as\u00ed como la traducci\u00f3n de libros for\u00e1neos al chino. Se han vertido al chino obras de los cl\u00e1sicos griegos y de los grandes pensadores europeos decimon\u00f3nicos y del siglo XX, otorg\u00e1ndose gran relevancia a la traducci\u00f3n de los estudios de sin\u00f3logos y especialistas extranjeros sobre la historia y la cultura china.<\/p>\n<p><strong>Para saber m\u00e1s <\/strong><\/p>\n<p>Bin Wong, R., (2000), <em>China Transformed. <\/em><em>Historical Change and the Limits of European Experience<\/em>, Cornell University Press, Ithaca; Brown, K. &amp; Chenger Deng, G. (2022), <em>China Through European Eyes. 800 Years of Cultural and Intellectual Encounter,<\/em> World Scientific, Singapore &amp; New Jersey; Ceinos Arcones, P., (2006), <em>Historia breve de China<\/em>, S\u00edlex edic., Madrid; Ferrari, J., <em>La Chine et L\u2019Europe. Leur Histoire et Leurs Traditions Compar\u00e9es<\/em>, Forgotten Books, Londres; Fr\u00e9ches, J., (2006), <em>\u00c9rase una vez<\/em> <em>China. <\/em><em>De la Antig\u00fcedad al Siglo XXI<\/em>, edit. Gran Austral, Madrid; Gernet, J., (1999), <em>El mundo chino<\/em>, editorial Cr\u00edtica, Barcelona; Levi, J. (1995), <em>La Chine romanesque<\/em>, \u00c9ditions du Seuil, Par\u00eds; Luo, Xuanmin &amp; He, Yuanjian (Eds.) (2009), <em>Translating China<\/em>, Multilingual Matters Bristol &amp; Toronto; Reichwein, A. (2013), <em>China and<\/em> <em>Europe. Intellectual and<\/em> <em>Artistic Contacts in the XVIIIth Century<\/em>, edit. Routledge, Londres; Zhuang, Yue &amp; Riemenschnitter, A.M. (Edits.) (2017), <em>Entangled Landscapes. Early Modern China and Europe,<\/em> National University of Singapore, Singapur.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:5px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> Julio L\u00f3pez Saco (AVECH).<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":6,"featured_media":6144,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[61,38],"tags":[47,330,326,331,107],"class_list":["post-6143","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-avech","category-noticias","tag-china","tag-europa","tag-historia-de-china","tag-siglo-xvii","tag-siglo-xx"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6143"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6143\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6692,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6143\/revisions\/6692"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}