{"id":4667,"date":"2021-07-02T10:28:04","date_gmt":"2021-07-02T14:28:04","guid":{"rendered":"https:\/\/avech.org\/?p=4667"},"modified":"2023-10-09T15:41:43","modified_gmt":"2023-10-09T19:41:43","slug":"pensamiento-chino-hombre-moral-politica-y-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/avech.org\/en\/pensamiento-chino-hombre-moral-politica-y-estado\/","title":{"rendered":"Pensamiento chino. Hombre, moral, pol\u00edtica y Estado"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-background-position:left top;--awb-border-sizes-top:0px;--awb-border-sizes-bottom:0px;--awb-border-sizes-left:0px;--awb-border-sizes-right:0px;--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-bottom:80px;--awb-padding-right-medium:60px;--awb-padding-left-medium:60px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1331.2px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:3.84%;--awb-margin-bottom-large:40px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>Entre el diverso conjunto de corrientes de pensamiento chino de la antig\u00fcedad, deseamos destacar, y en esta oportunidad analizar brevemente, el ideal de la bondad humana en Mencio, contrapuesta a la maldad en Xunzi, la teor\u00eda estatal de Mozi y, finalmente, la practicidad de legalismo de Han Feizi. Todo ello en un marco cronol\u00f3gico que abarca desde el siglo V al III a.e.c.<\/p>\n<p>Al igual que cre\u00eda Confucio, Mencio (Mengzi, \u5b5f\u5b50 372-288 a.e.c.) pensaba que el hombre superior, verdadero sabio, deb\u00eda cultivar la benevolencia, virtud suprema, y deb\u00eda tambi\u00e9n anteponer la rectitud, el deber, al inter\u00e9s provechoso. Mencio establec\u00eda que la naturaleza humana estaba conformada por un conjunto heterog\u00e9neo de deseos, apetitos y tendencias espont\u00e1neas, lo cual nos asemeja a los animales.<\/p>\n<p>No obstante, existe una diferencia esencial respecto al mundo animal, que es el coraz\u00f3n (<em>xin<\/em>), justamente lo que el hombre superior cultiva y el com\u00fan ignora. El coraz\u00f3n, que piensa y delibera, puesto que es el \u00f3rgano del pensamiento, contiene cuatro sentimientos naturales, ra\u00edces de las virtudes y de las tendencias morales que son el fundamento de la bondad innata del hombre: la compasi\u00f3n, que espont\u00e1neamente nos conduce hacia la benevolencia; la verg\u00fcenza, que nos lleva hacia la rectitud; el respeto y la modestia, que es el camino hacia la urbanidad, las formas, la etiqueta y el cumplimiento ritual; y el sentir lo que est\u00e1 bien o mal, inicio del camino de la sabidur\u00eda. Estos sentimientos, ra\u00edz de las virtudes innatas en el hombre pueden, sin embargo, agotarse y llegar a desaparecer, lo que implica, necesariamente, su continuado cultivo.<\/p>\n<p>Las virtudes morales son cong\u00e9nitas a la naturaleza humana. El mal procede de la ofuscaci\u00f3n del entendimiento, de ah\u00ed la imperiosa necesidad, dice Mencio, de practicar la autodisciplina. El fundamento naturalista en Mencio se convertir\u00e1, finalmente, en una especie de utilitarismo.<\/p>\n<p>Para Xun Kuang (Xunzi, \u8340\u5b50 312-238 a.e.c.) el hombre es malvado por naturaleza, incontrolado, ego\u00edsta, y por eso debe, utilizando un mecanismo artificial, educarse con esfuerzo consciente y dedicaci\u00f3n, as\u00ed como disciplinarse en el seno del marco social para adquirir la bondad. En este sentido, se hace necesaria la influencia civilizadora de la legislaci\u00f3n, de los ritos y de la virtud de la rectitud.<\/p>\n<p>No obstante, aunque el ser humano no es bueno por naturaleza, si es, en cambio, inteligente, y posee un coraz\u00f3n que piensa, mecanismo que le puede servir para sobreponerse a sus impulsos naturales innatos y as\u00ed alcanzar la bondad. Esta evidente negaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la naturaleza humana es una filosof\u00eda positiva de la cultura, puesto que todo aquello valioso, bueno y \u00fatil en el hombre es resultado directo del propio esfuerzo humano, un producto, por tanto, cultural. La bondad reside en el ordenamiento cultural que logramos imponer sobre el caos de nuestras tendencias espont\u00e1neas naturales.<\/p>\n<p>En general, el hombre es un ser que desea todo de manera espont\u00e1nea, al igual que los animales, factor por el cual tendemos a la pelea, la disputa, el conflicto. Es a trav\u00e9s de la moralidad, las costumbres y las ceremonias, que establecen l\u00edmites definidos, as\u00ed como mediante la repartici\u00f3n de rangos, derechos y obligaciones, como podemos frenar nuestros impulsos naturales. Adquiridos estos buenos principios, y asimilados por el coraz\u00f3n humano, se convierten en una suerte de segunda naturaleza, de modo que aunque no podemos evitar los deseos naturales intr\u00ednsecos al ser humano, si podemos, por lo menos, evitar seguirlos en el futuro.<\/p>\n<p>El hombre necesita imperiosamente organizarse para sobreponerse a las dem\u00e1s especies animales, para dome\u00f1arlas y someterlas a su servicio. El ordenamiento social es el que, compensando la debilidad f\u00edsica frente a animales m\u00e1s fuertes o r\u00e1pidos, nos hace gobernar sobre el resto de seres vivos. En definitiva, la superaci\u00f3n humana de los deseos individuales se produce a trav\u00e9s de la disciplina que impone la organizaci\u00f3n social a partir de la moralidad compartida; el hombre, una tormenta de tendencias an\u00e1rquicas, debe someterse al imperio de la sociedad, la cual, mediante la represi\u00f3n, educa, domestica y canaliza, las tendencias humanas al desorden hacia una direcci\u00f3n que beneficie a todos, un beneficio general o colectivo, que es el verdadero bien. As\u00ed pues, la sociedad educa, las instituciones forman y la cultura triunfa sobre la naturaleza.<\/p>\n<p>La manifestaci\u00f3n, desde el nacimiento, de conductas\u00a0 antisociales y ego\u00edstas solamente puede corregirse, en fin, a trav\u00e9s de la influencia beneficiosa que ejerce el orden social. La sabidur\u00eda verdadera implica, por consiguiente, un entrenamiento moral, obtenido mediante la observancia de las normas rituales y las convenciones sociales. Estamos, as\u00ed, ante una filosof\u00eda pragm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Mozi (Mo Di, \u58a8\u5b50 468-391 a.e.c.), por su parte, desarroll\u00f3 una teor\u00eda del origen del Estado, seg\u00fan la cual \u00e9ste surge de una suerte de pacto social que supera un previo y primigenio estado de anarqu\u00eda y caos. Su raz\u00f3n de ser radicar\u00e1 en su utilidad, pues es el mecanismo esencial que contribuye al bienestar de la poblaci\u00f3n, factor \u00e9ste que supone entender al Estado al servicio de la moralidad (la pol\u00edtica es, en el seno del pensamiento antiguo chino, una rama de la moral, aquella que se ocupa de las relaciones humanas esenciales, las del s\u00fabdito y el soberano).<\/p>\n<p>En el principio de los tiempos, los seres humanos viv\u00edan en un Estado natural, ca\u00f3tico, an\u00e1rquico, desordenado. El pueblo entendi\u00f3 la necesidad de un Estado para poder salir del caos, que se configura a partir de la presencia y acci\u00f3n de un primer soberano salvador, nombrado por el Cielo. El Estado crear\u00e1 el orden unificando los diferentes est\u00e1ndares individuales, lo que supone la existencia de una \u00fanica opini\u00f3n, la del monarca, que pone su absoluta moralidad al servicio del bienestar del conjunto poblacional, propiciando y patrocinando la humanidad, esto es, el amor universal y el provecho mutuo.<\/p>\n<p>El jefe del Estado debe ser un l\u00edder moral, dar ejemplo de benevolencia y rectitud. En virtud de ello, \u00fanicamente el hombre superior o sabio puede ser un monarca apropiado, aut\u00e9ntico rey (<em>wang<\/em>). Se trata, en consecuencia, de un Estado totalitario y unificado al servicio de un ideal humanitario, que reconoce la habilidad, la virtud, el m\u00e9rito y el talento para elegir a los funcionarios, obviando los privilegios aristocr\u00e1ticos previos.<\/p>\n<p>El gobierno pol\u00edtico debe estar centralizado, en tanto que los funcionarios tienen que ascender seg\u00fan sus m\u00e9ritos. De esta forma se beneficiaba a todos los grupos sociales, en funci\u00f3n de un principio de amor universal. El pensamiento de Mozi, por lo tanto, enfatiza el racionalismo con una poderosa orientaci\u00f3n l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Los denominados \u201chombres de m\u00e9todos\u201d, caracterizados por su realismo y por su practicidad pol\u00edtica, asesoraban a los pr\u00edncipes en una \u00e9poca en la que el feudalismo de interrelaciones familiares Zhou se desmoronaba y China estaba inmersa en una lucha sin cuartel entre varios Estados. Estos hombres ofrec\u00edan m\u00e9todos adecuados para la correcta direcci\u00f3n estatal, se\u00f1alando que el \u00e9xito del soberano no estaba vinculado con su expresa virtud moral, sino con su sapiencia a la hora de aplicar un mecanismo adecuado. Esto supon\u00eda el desprecio de la anquilosada ritualidad anterior, el abandono de la tradici\u00f3n y su sustituci\u00f3n por leyes promulgadas de modo p\u00fablico, que todo el mundo deb\u00eda obedecer aunque fuesen impuestas por el soberano.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n filos\u00f3fica de este m\u00e9todo y doctrina, que cimienta una filosof\u00eda pol\u00edtica, fue llevada a cabo por Han Feizi (\u97e9\u975e\u5b50 280-233 a.e.c.). Los problemas de esta \u00e9poca convulsa, denominada Reinos Combatientes (484-221 a.e.c.) deb\u00edan afrontarse, en consecuencia, mediante una vuelta a las reglas conductuales pasadas, sin emplear ning\u00fan tipo de moralismo ut\u00f3pico. Tres son los factores que deb\u00edan tenerse en cuenta: <em>fa<\/em>, las leyes por las que el Estado puede ser regulado; <em>shi<\/em>, el poder del soberano, que respalda y asegura la vigencia y aplicaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n; y <em>shu<\/em>, la habilidosa manipulaci\u00f3n sobre la poblaci\u00f3n para lograr imponer las leyes. Tal manipulaci\u00f3n se alcanza al dosificar premios y castigos; nobles y se\u00f1ores feudales eran regulados por el <em>li<\/em>, las buenas costumbres, ceremonias y el comportamiento caballeroso, mientras que la gente com\u00fan lo era por los <em>xing<\/em>, castigos, penas. El mundo s\u00f3lo es gobernable de acuerdo a la naturaleza humana, en la cual hay sentimientos buenos y malos, de placer y de disgusto, de modo que los premios y castigos son efectivos en igual relaci\u00f3n, motivando que \u00f3rdenes y prohibiciones se cumplan a rajatabla.<\/p>\n<p>Han Feizi propone, en esencia, un conductismo pol\u00edtico por el que la poblaci\u00f3n es condicionada a portarse adecuadamente, seg\u00fan las leyes estatales, y mediante la amenaza de sanciones castigadoras. La poblaci\u00f3n, en su totalidad, debe ser obligada a hacer lo que al Estado le conviene; para los que no lo hagan habr\u00e1 severas penas y castigos, pues de otro modo no se asegura un Estado en perfecto orden. En este sentido, por tanto, el Estado que as\u00ed se propugna es totalitario, y con dos orientaciones cruciales, la agricultura y la guerra.<\/p>\n<p>Al margen de la milicia, la administraci\u00f3n estatal y la agricultura ennoblecedora, \u00fanicamente restan comerciantes, artesanos, par\u00e1sitos sociales (muchos de ellos fil\u00f3sofos y letrados confucianos), as\u00ed como vagabundos, destinados todos ellos, en el fondo, a ser arrinconados y despreciados, cuando no a ser simplemente aniquilados.<\/p>\n<p>Aboga Han Feizi, por consiguiente y en resumen, por una suerte de dictadura regulada por leyes impersonales que fortalezcan el Estado, sobre todo para la guerra. Un gobernante debe utilizar estrategias que le permitan mantener el control sobre las funciones legislativas, as\u00ed como tomar las acciones necesarias para impedir la usurpaci\u00f3n del poder por parte de los funcionarios, debiendo en todo momento mantener la autoridad suprema.<\/p>\n<p>Se puede afirmar que desde la propia perspectiva de todos estos pensadores y fil\u00f3sofos arriba rese\u00f1ados, la clave radicaba en hallar a un noble o a un gobernante valioso y digno a quien poder aconsejar. Se les ofrec\u00eda esencialmente instrucci\u00f3n y consejo.<\/p>\n<p><strong>Para saber m\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p>Se pueden consultar muy diversas obras, entre las que se pueden se\u00f1alar las siguientes. Chan, A.K.L., <em>Mencius: Contexts and Interpretations<\/em>, University of Hawaii Press, Honolulu, 2002; Cheng, A., <em>Historia del pensamiento chino<\/em>, edic. Bellaterra, Barcelona, 2002; Fraser, Ch., <em>Mozi. The Essential Mozi. Ethical, Political, and Dialectical Writings<\/em>, Oxford University Press, Oxford, 2020; Goldin, P.R., <em>Rituals of the Way: The Philosophy of Xunzi<\/em>, edic. Open Court, Chicago, 1999; Graham, A.C., <em>El dao en disputa. La argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica en la China antigua<\/em>, edic. FCE, M\u00e9xico, D.F., 2013; Moster\u00edn J., <em>Historia de la filosof\u00eda. La filosof\u00eda oriental antigua<\/em>, Alianza edit. Madrid, 1983; Shun, Kwong-loi, <em>Mencius and Early Chinese Thought<\/em>, Stanford University Press, Stanford, 1997; Wade, D., <em>Breve Historia de la Filosof\u00eda Oriental. Las principales disciplinas y sus fundamentos<\/em>, edit. Andr\u00f3meda, Buenos Aires, 2007; Wang Tianhai, <em>Xunzi jiaoshi<\/em>, 2 vols., ed. Guji, Shanghai, 2005.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:5px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> Julio L\u00f3pez Saco (AVECH).<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":6,"featured_media":4668,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[61,38],"tags":[47,169,168],"class_list":["post-4667","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-avech","category-noticias","tag-china","tag-filosofia","tag-pensamiento-chino"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4667"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4667\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6726,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4667\/revisions\/6726"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4668"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/avech.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}